Cuando una persona sufre de alcoholismo, si no dispone de un plan para rehabilitarse o para tratar de curar la adicción, tarde o temprano acaba por sucumbir a la enfermedad. Lo que se traduce en un aumento del consumo de alcohol progresivo y la manifestación de sus consecuencias en todos los aspectos de la vida del enfermo. Una de ellas es la incidencia en el entorno familiar y los problemas en casa. Un hecho que puede agravarse cuando afecta a los hijos de padres alcohólicos. Hoy te contamos 5 efectos que padecen los menores de edad con familiares que sufren una adicción.

Las dependencias y los trastornos psicológicos por adicción son enfermedades que merman abruptamente la calidad de vida de las personas. Aunque ellas no sean conscientes de su actitud o no quieran tener problemas, no pueden evitarlo. Al sufrirlas, tanto el cerebro como el organismo se acostumbran a la sustancia tóxica que se ido consumiendo y acaban por necesitarla para poder funcionar con normalidad. Un hecho que acaba por transformar la conducta y todo lo relativo a la forma de actuar de las personas con enfermedades por adicción. Es por ello que no es sólo la salud lo que empeora cuando los individuos consumen estupefacientes. También afecta a su rutina, a su productividad y a sus relaciones sociales.

Cuando una persona bebe alcohol acaba dependiendo de la sustancia, y entonces su conducta cambia. Este cambio hace que esté siempre pendiente de consumir o busque maneras de hacerlo, y por ello, otorga ciertos rasgos negativos a la personalidad. Estas nuevas características es habitual que creen problemas en su entorno, y frecuentemente se trasladan a su hogar. Por lo tanto, los principales afectados por una adicción siempre son los familiares. Los que salen más perjudicados de ello son los hijos de padres alcohólicos por tener que convivir con una situación tan excepcional y difícil de tratar. Con el tiempo, el clima desagradable les pasa factura y, si no se gestiona en el momento oportuno, también puede marcar su futuro.

Aunque cada familia es un mundo, todos los hijos de padres alcohólicos comparten unos rasgos comunes que les identifican. En ellos normalmente se puede detectar la sombra de un trauma psicológico por tener que vivir en un ambiente donde predomina el caos. Lo que condiciona su personalidad, su forma de ver la realidad y la manera en que se relacionan con las demás personas. Unos hechos que vienen determinados por el efecto que produce la experiencia de tener un familiar alcohólico y que altera su estado emocional.

Los hijos de padres alcohólicos acaban por desarrollar algunas señales de su trastorno emocional que son difíciles de detectar. Aunque no se ven a simple vista, se instalan en su personalidad y en su conducta. Factor que hace que pasen desapercibidas tanto para el resto de personas como para los padres. Sin embargo, se trata de una herida abierta que debe tratarse en un momento u otro de si vida.

5 de estas consecuencias de tener un familiar alcohólico son:

Desconocimiento de una conducta normal

Aunque el padre sufra una adicción o cualquier otra enfermedad, sigue siendo el padre del hijo. Por lo tanto, para éste representa un modelo de conducta y en el que se inspira para formar sus valores y la forma en que se enfrenta a la realidad. Cuando se trata de un padre alcohólico, la personalidad del enfermo es impredecible. Lo que significa que el hijo/a acaba confundido y no sabe cómo interpretar sus actos contradictorios, inesperados o sin sentido. Por ejemplo, cuando un día es muy cariñoso, pero al siguiente, se vuelve violento por estar ebrio de alcohol.

La falta de una estabilidad familiar y de situaciones normales acaba por incidir en el hijo en su concepto de conducta normal. Lo que determina su actitud respecto a la vida, cómo actúa en ciertas situaciones y la forma de tomar decisiones.

Dificultades para comprometerse

La incertidumbre es un hecho habitual para los hijos de padres alcohólicos porque viven en ella a diario en su hogar. Por lo tanto, nunca saben qué esperar de nada ni de nadie. Lo que hace que no tengan esperanzas ni quieran comprometerse con nada.

La falta de un clima familiar normal les vuelve inestables y su personalidad no se desarrolla correctamente con la educación que recibe. En consecuencia, no encuentran incentivos en el esfuerzo porque ya lo emplean para tratar de entender cada situación que viven. Así pues, son incapaces de iniciar un proyecto de cualquier tipo.

El autocastigo y la prohibición de divertirse

Los hijos de padres alcohólicos llevan siempre dentro de si un sentimiento de culpa y de incapacidad que no logran definir nunca. Este hecho es debido a que no saben exactamente cuánta responsabilidad tienen sobre el padecimiento del alcoholismo de su padre. De manera que siempre se preguntan si podrían haber hecho más para ayudar.

Esta sensación de incapacidad es un reproche sin piedad hacia si mismos que mantienen durante toda la vida. Por otro lado, ven la diversión como una actividad peligrosa, porque siempre se preguntan si el padre alcohólico se lo pasaba bien cuando consumía alcohol.

Sentimiento de lealtad muy desarrollado

Al ver a un padre alcohólico en tan malas condiciones, los hijos desarrollan un sentimiento de lealtad patológico. Este tipo de situaciones les causan dolor y miedo al mismo tiempo, por lo que, por prudencia y seguridad, siempre actúan de forma leal hacia las personas que aman. Este factor de la conducta hace que acaben desarrollando una idea equivocada de su relación con ellas y crean en la lealtad ciega sin importar las circunstancias. Piensan que deben soportar cualquier tipo de situación por respeto a ellas y que, las demás deberían hacer lo mismo hacia él/ella.

Conducta impulsiva

A los hijos de los padres alcohólicos no les gustan los cambios por miedo a que puedan acarrear más inestabilidad de la que ya padecen. En su vida diaria, están constantemente viviendo episodios de todo tipo, por lo que nunca saben cómo actuar frente a una situación ordinaria. Tantas alteraciones hacen que deseen tener un poco de estabilidad en su vida. Y, en cuanto la consiguen, la protegen de forma obsesiva por temor a recaer en un nuevo clima de caos.

Esta conducta obsesiva condiciona su personalidad haciéndoles perder el control sobre sus emociones. Creen que todas las personas actúan según ellas, y cuando alguien manifiesta una conducta más racional, acaban descolocados y confundidos. Esto es debido a que en su hogar nunca consiguieron aprender a razonar y a pensar de forma ordenada.

Cuando estas señales de contar con un padre alcohólico en la familia dejan marcas en el estado psicológico de los hijos, la mejor solución es conseguir un tratamiento psicológico.

CCAdicciones Madrid es un centro para tratar adicciones y trastornos por dependencia. Contacta con nuestros profesionales terapeutas y te ayudaremos.