En España existe un gran número de habitantes que de una manera u otra consumen drogas con regularidad. Dejando a un lado su nivel de abuso o dependencia, estas sustancias generan unos rasgos característicos que marcan fuertemente su personalidad y su conducta.

A pesar de que las drogas más consumidas son la cocaína y el cannabis en población joven, estadísticamente estas características están presentes de forma generalizada. Conocer este tipo de información es un recurso muy valioso que puede ayudar a gestionar mejor las situaciones de drogadicción y calidad de vida de las personas.

A continuación, explicamos 7 características de las personas que consumen drogas:

Bajo nivel de dopamina

La dopamina es una sustancia química que actúa como sistema de recompensa en el cerebro. Su acción genera una sensación de bienestar ante situaciones placenteras, hecho que puede darse ante el consumo de drogas. Al caer en la adicción, la persona se acostumbra al efecto y necesita consumir cada vez más para sentir el mismo efecto que al principio.

Relaciones sociales conflictivas

Tener un círculo social o familiares cercanos que toman drogas puede ayudar a normalizar el consumo de estupefacientes. Este hecho es más frecuente y tiene más intensidad cuando un individuo joven toma como modelo de conducta a una persona que se droga.

Frustrarse con facilidad

Las personas con poca experiencia a la hora de gestionar situaciones negativas o de gran frustración son más propensas a caer en las drogas. Se trata de una solución temporal que les permite evadirse de la realidad y rehuir del dolor y el malestar.

Entornos que fomentan la adicción

Cuando una persona se relaciona habitualmente con grupos sociales donde se toman drogas frecuentemente, puede darse una situación de normalización del consumo. En consecuencia, se crea la percepción de que se trata de una actividad de ocio positivo que ayuda a conectar mejor con los demás. Acto seguido, se empiezan a minimizar los riesgos que éstas pueden llegar a ocasionar. En grupos más numerosos, el fenómeno de la adicción normalmente pasa desapercibido y tampoco se cuestiona el consumo de drogas como hecho extraordinario.

La inconsciencia sin responsabilidad

Las personas curiosas que quieren probar nuevas experiencias y sensaciones, a menudo acaban cayendo en el abuso de las drogas. Se trata del resultado de intentar modificar su estado anímico, aumentar su nivel de adrenalina o “colocarse”. En este tipo de casos, se desestiman los riesgos para prestar más atención a la diversión que provocan los efectos de las drogas.

Episodios de depresión y ansiedad

La gente que toma estupefacientes a menudo tiene trastornos emocionales como cambios de humor negativos, insomnio, depresiones, soledad o vacío existencial. Escapar de la realidad con su consumo ayuda a anestesiar el padecimiento. De modo que la actividad psicológica se reduce y también lo hacen el número de pensamientos y reflexiones internas.

Momentos de baja autoestima

Ya sea antes o después de tomar drogas, los individuos que consumen cuentan siempre con baja autoestima y poca seguridad personal. Esta situación se lleva a cabo como método para cubrir las carencias emocionales y de sus vidas que creen insuficientes. En el caso de los adolescentes es más habitual que se desarrolle el consumo por presión de grupo. De esta forma, se sienten reconocidos por los demás y crean su nueva identidad dentro del colectivo.

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