Finalmente, la OMS ha reconocido que el estrés en el trabajo como una enfermedad. Las personas que más lo padecen son aquellas que trabajan en profesiones vocacionales y/o en contacto con otras personas. Pero cualquier persona puede desarrollar este síndrome.

La OMS destaca que el malestar en el lugar de trabajo viene dado por malas condiciones o gestión de algunas empresas. Por lo tanto, una persona no es más o menos propensa a padecerlo, ya que no depende de la personalidad de los empleados. Algunos ejemplos de los posibles desencadenantes de este síndrome serían, además de una mala gestión por parte de la empresa: una carga excesiva de faena, falta de comunicación horizontal o vertical, malas condiciones laborales, etc.

Por lo tanto, durante la pasada Asamblea Mundial de la Salud, la OMS definde este síndrome de cansancio profesional como “estrés crónico en el trabajo”, con el que algunas personas no saben lidiar de la manera correcta.

Los expertos explican que este tipo de trabajadores experimentan una fase aguda y avanzada de estrés. Por ese mismo motivo se sienten exhaustos, tienen pensamientos negativos, sentimientos cínicos respecto al trabajo y, por lo tanto, rinden menos. Algunos de los síntomas que aparecen en los trabajadores y trabajadoras que sufren “burnout” son:

  • El trabajador se siente exhausto antes de empezar la jornada laboral. 
  • Pensar en el trabajo le atormenta.
  • El volumen de tareas parece no reducirse nunca 
  • Sensación de angustia y fracaso por no lograr sus objetivos le impide concentrarse.
  • No rinde tanto como le gustaría.
  • Falta de interés.
  • Baja autoestima.
  • Pierde el interés por su profesión.

En Europa, la mitad de los trabajadores creen que las situaciones de estrés y mala gestión en el trabajo son diarias. Es por ello que la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, reconoce el estrés como uno de los peores riesgos psicosociales que se puedan dar en el panorama laboral.