El cannabis y el alcohol son dos de las sustancias psicoactivas más consumidas en el mundo. Los efectos iniciales de ambas drogas se asocian a la relajación tanto física como psicológica, por esta razón es habitual que muchas personas las tomen de forma simultánea para facilitar una sinergia. Sin embargo, estas dos sustancias de uso habitual pueden tener efectos muy perjudiciales si se consumen juntas.

Según la investigación realizada por el equipo de Hartman: 
Administración controlada de vaporizador de cannabis: cannabinoides de sangre y plasma con y sin alcohol (2015), al combinar ambas drogas el alcohol potencia los efectos de la marihuana porque aumenta la concentración de THC en sangre, y éste es el principal componente psicoactivo del cannabis.

No obstante, el estudio del grupo de Lukas: La marihuana atenúa el aumento de los niveles plasmáticos de etanol en sujetos humanos (2015), afirma que consumir marihuana altera la motilidad gastrointestinal: el alcohol se absorbe en mayor medida por el organismo, provocando una disminución de los efectos del alcohol.

La intoxicación de marihuana, como la de alcohol, disminuyen el rendimiento cognitivo y conductual (destacando la alteración de la memoria operativa) y no resulta sorprendente que al tomar ambas sustancias estos efectos sean aún mayores que si sólo se consume una.

Es importante tener en cuenta que las personas que se encuentran en una situación de dependencia física y/o psicológica de una de estas sustancias corren un elevado riesgo de desarrollar politoxicomanía si empiezan a combinarlas, dado que ejercen efectos sinérgicos y pueden actuar como sustitutivos mutuos.

Efectos fisiológicos y psicológicos de la mezcla

Consumir alcohol y después marihuana aumenta la concentración de THC porque el alcohol facilita su absorción en el tracto digestivo. Si se consume esta combinación de forma recreativa, puede causar reacciones físicas y cognitivas desagradables, especialmente si la cantidad de alcohol es excesiva.

Los efectos más concretos suelen ser la palidez, sensaciones de mareo y debilidad, náuseas y vómitos. Además, la mezcla de estas dos sustancias aumenta la probabilidad de que aparezcan síntomas psicológicos como la ansiedad (que puede derivar en crisis de angustia) o pensamientos paranoides.

El consumo combinado de alcohol y cannabis es una de las causas más habituales de accidentes de tráfico en todo el mundo. Mezclar ambas sustancias empeora sensiblemente la capacidad para concentrarse y para reaccionar con rapidez, dos de las habilidades más relevantes en la conducción.

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