La psicosis cocaínica es un trastorno provocado por la adicción a la cocaína que sufren las personas reincidentes con un alto grado de consumo, o que lo hacen de forma frecuente. En la mayoría de los casos, esta dolencia se produce durante los episodios más oscuros de la dependencia a esta sustancia. Sus efectos secundarios pueden ser muy variados y se encuentran entre los más peligrosos y dolorosos respecto a otros tipos de adicciones.

El trastorno de la psicosis cocaínica se produce cuando un adicto en período de abstinencia sufre una recaída. La vuelta al consumo se realiza de forma repentina aumentando considerablemente la cantidad ingerida respecto a períodos de dependencia anteriores, hasta llegar a niveles de peligro muy elevado. Este abuso crónico de la cocaína acaba convirtiéndose en un riesgo tanto para la salud e integridad del individuo, como también para las demás personas que le rodean.

Entre los efectos secundarios más destacados de la psicosis cocaínica se encuentran:

  • Irritabilidad
  • Hipervigilancia
  • Actividad psicomotora extrema
  • Pensamiento paranoide
  • Deterioro de las relaciones interpersonales
  • Alteraciones en la alimentación y el sueño
  • Cambios de humor basados en la agresividad
  • Ansiedad creciente

En los casos más extremos, el adicto puede sufrir de alucinaciones en todas sus formas sensoriales, de forma muy parecida a la esquizofrenia. Además, también puede desencadenar un comportamiento paranoide que lleve a conductas homicidas y/o suicidas relacionadas con sus delirios.

Las posibilidades de sufrir una psicosis cocaínica dependen en mayor o menor medida de la persona adicta a la cocaína. Sin embargo, el 60% de los que la consumen pueden llegar a desarrollarla al cabo de tres o cuatro años con la adicción. Los episodios de paranoia y delirios en estos casos se extienden hasta una duración de alrededor de entre diez y quince minutos.