Una gran parte de los adolescentes y jóvenes españoles consumen drogas habitualmente sin atender a las consecuencias psicológicas que éstas pueden acarrear. Además, España es uno de los países europeos donde existe una tasa más alta de consumo de sustancias tóxicas. Entre las más demandadas están el alcohol, el tabaco, los hipnosedantes, el cannabis y la cocaína. Son datos extraídos del Informe del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones y que alertan de un profundo desconocimiento hacia sus efectos.

El alcohol es la sustancia predominante entre todas las demás y que ha mantenido una elevada tendencia pero estable desde los años noventa. Aproximadamente, el 62,1% de la población reconoció haber consumido bebidas alcohólicas al menos en los últimos 30 días. Y el 9,3% lo hizo diariamente en el mismo periodo. Por otra parte, un 16,8% de las personas de entre 15 y 64 años reconocieron que habían sufrido algún episodio de embriaguez.

El abuso del alcohol se demuestra más frecuente entre los hombres y, concretamente, entre aquellos de un rango de edad entre los 15 y los 34 años. Éstos también son el mismo grupo con mayor prevalencia en el consumo del resto de drogas. Las sustancias de inicio más habituales son el tabaco y las bebidas alcohólicas a partir de los 17 años, seguidas por el cannabis en la mayoría de edad. Hecho que suma a que el 17,1% de los jóvenes de este grupo han consumido este estupefaciente al menos una vez.

El impacto psicológico del consumo de drogas

Actualmente, existe un gran desconocimiento en lo que se refiere a los efectos de las drogas sobre la salud mental. El consumo de cannabis especialmente, ha aumentado en los últimos años y se ha posicionado como la sustancia favorita de los jóvenes y los menores de edad. Un estupefaciente que se ha acabado normalizando y que, a pesar de contar con menos riesgo y efectos que el resto, favorece en mayor medida los trastornos mentales

Cuando una persona sufre un episodio negativo sobre su salud mental, en los casos más leves acostumbra a estar relacionado con un trastorno afectivo. Sufriendo así, efectos como la depresión y la ansiedad. Sin embargo, en los casos más graves, el consumo de drogas en general puede evolucionar hasta un trastorno psicótico. Las tres drogas que tienen más facilidad para crear problemas psicológicos son:

El alcohol

El alcohol, como se ha mencionado anteriormente, es la droga más consumida de España y quizás también de todo el mundo. Se trata de una sustancia que a pesar de ser legal es muy peligrosa, y que genera una gran variedad de efectos sobre el organismo de todas las intensidades. Principalmente consumido con el fin de desinhibirse y conectar mejor socialmente, induce al padecimiento de estados depresivos.

El cannabis

El cannabis es una sustancia que conduce a profundos estados de relajación y bienestar pero que también puede provocar el efecto contrario. Si existe una predisposición genética, algunos perfiles determinados como consumidores de riesgo pueden llegar a sufrir brotes psicóticos, esquizofrenia, u otros estados mentales alterados.

La cocaína

La cocaína es probablemente la sustancia con mayor potencial adictivo de todas. Genera de forma muy rápida una sensación de excitación que altera significativamente la conducta de la persona. Hecho que induce fácilmente a problemas de ansiedad y graves episodios de depresión.

Por otra parte, el padecimiento de trastornos psicológicos está directamente relacionado con el hábito y la frecuencia de consumo. Los efectos mentales generados por la droga no serán los mismos en un paciente que tome estupefacientes de vez en cuando que en otro que lo haga diariamente. Sin embargo, independientemente del perfil del consumidor de drogas, todos están sujetos al riesgo de sufrir dependencia con las consecuencias inmediatas que le acompañan. El abuso, la adicción y el síndrome de abstinencia asociado a la sustancia en cuestión.

¿Cómo afectan las drogas al cerebro?

El cerebro cuenta con una función llamada sistema de recompensa que se basa en segregar una sustancia vital, la dopamina. Ésta se libera para generar una sensación de satisfacción cada vez que se recibe un estímulo positivo o agradable. No obstante, el consumo de drogas distorsiona esta función cerebral. Por lo que muchas personas las toman para sentir este efecto continuo de bienestar.

 Cuando una persona consume drogas, éstas no inciden únicamente sobre el cerebro sino que lo hacen sobre regiones específicas. Concretamente, aquellas que han sido alteradas por trastornos mentales en algún momento de su vida. Por lo que, desde el punto de vista clínico, muchas veces es difícil determinar si la causa es un problema psicológico o los efectos de las sustancias tóxicas. En esta situación, toda la información que pueda aportar el paciente y sus familiares es clave para determinar el diagnóstico.

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