La práctica deportiva constituye una de las actividades más positivas para las personas y recomendadas por el sector sanitario. Realizar ejercicio físico de forma habitual cuenta con una gran cantidad de ventajas para la salud, las cuales pueden ayudar en varios procesos referentes a la salud. Uno de ellos, es la utilización del deporte como terapia para las adicciones.

Existe un sector de la población que asocia el hecho de hacer deporte simplemente con la pérdida de peso y ganar musculatura. Sin embargo, esta disciplina tiene muchos más beneficios sobre el cuerpo y la mente de lo que pueda parecer. En un primer nivel, ayuda a moldear el aspecto físico (evitando posibles daños musculares), mejora el funcionamiento del organismo y mantiene el equilibrio de las emociones y los procesos psicológicos. En un segundo nivel, el deporte como terapia para las adicciones es útil como método terapéutico y/o para sobrellevar la abstinencia.

El deporte como medida para la rehabilitación de personas dependientes puede ayudar a mejorar su calidad de vida en el ámbito social, físico y psíquico. A través de actividades que promuevan su participación, cooperación en grupos dinámicos o tareas y habilidades específicas, puede conseguirse una mejor integración en la sociedad y normalizar su situación actual. Para ello, es importante trabajar el vínculo entre personas, la motivación, la realización de proyectos, etc.

Con el uso del deporte como terapia para las adicciones, se puede comprobar una evolución gradual de los pacientes. Representa un gran beneficio, porque permite observar cómo éstos mejoran en la forma de integrarse en los colectivos, y en consecuencia, su forma de organizar el tiempo de ocio. Mediante un buen ejercicio de relación interpersonal, los exadictos aprenden a reflexionar sobre su situación personal, y a gestionar posibles recaídas o momentos de conflicto con la droga que consumen.