La alimentación durante y después de una adicción es muy importante para poder preservar un nivel mínimo de bienestar. Cuando una persona padece dependencia o sufre el síndrome de abstinencia, el organismo manifiesta una serie de síntomas físicos y psicológicos que desgastan la salud. Sin una dieta nutricional adecuada, la persona puede perder las vitaminas y componentes necesarios que el cuerpo necesita diariamente para funcionar.

Es habitual que, tanto el alcoholismo como todas las demás drogas que generan adicción causen una deficiencia nutricional continuada a lo largo del tiempo de consumo. Con lo cual, si no se cuida la alimentación, el organismo recibe menos cantidad de los componentes esenciales. En consecuencia, algunas funciones u órganos vitales no pueden desarrollarse o actuar con normalidad. Es por ello, que cualquier persona que se encuentre bajo los efectos de una adicción debe seguir una rigurosa dieta alimentaria.

Uno de los beneficios de la alimentación es que una dieta nutricional saludable puede aportar una gran variedad de vitaminas al cuerpo. Por lo tanto, detectando los componentes que necesita el organismo se puede elegir los alimentos más necesarios para mejorar la salud. Con ello, un buen plan nutricional no sólo permite la recuperación de bienestar, sino también la posibilidad de contrarrestar los efectos de una adicción.

Otras drogas, como la marihuana, pueden aumentar el apetito causando de esta manera una necesidad excesiva de ingerir alimentos calóricos, grasos y basados en azúcar. Para prevenir cualquier tipo de empeoramiento de la salud causado por sustancias tóxicas, es completamente necesario que la persona adquiera unos hábitos alimenticios. Mediante el seguimiento de unas rutinas en la alimentación, se puede acostumbrar al cuerpo y equilibrar sus funciones vitales. De esta manera, el adicto no sólo se sentirá mejor, sino que tendrá cada vez menos efectos en su organismo y menor capacidad para sufrir una recaída.