La hidrocodona es un opioide derivado de la codeína que se usa como analgésico para reducir los dolores que van de moderados a severos. Se presenta en 3 tipos de formatos (pastillas, cápsulas y jarabe) y se comercializa a través de muchas marcas. Aún así, su uso médico está restringido ya que prácticamente tiene la misma potencia analgésica que la morfina.

Ya que la hidrocodona cuenta con la mayoría de los efectos de los demás opioides, se ha convertido en una droga recreativa muy utilizada, sobre todo en los Estados Unidos. Genera satisfacción y euforia, además de diferentes sensaciones placenteras. Además, los consumidores se sumergen en una fase de sueño en la que existe prácticamente una inexistente sensibilidad al dolor.

Los peligros de esta sustancia vienen dados por los efectos secundarios que pueden surgir (cansancio, vómitos o estreñimiento) y su combinación con otras sustancias (alcohol, cocaína, anfetaminas…), ya que puede ocasionar fallos en los órganos, ataques cardíacos, coma o la muerte.

No hace falta decir que una sobredosis de opiáceos conlleva un alto riesgo de muerte. Es importante recordar que para que ocurra, no necesariamente hay que consumir estas sustancias durante largos períodos de tiempo. A veces, la sobredosis puede ocasionarse la primera vez que se consume.

Sin embargo, la adicción a esta droga en la mayoría de los casos tiene causas iatrogénicas. Es decir, las personas que se convierten en adictas han empezado a consumir esta sustancia por temas médicos. Cabe destacar que una persona adicta a esta sustancia necesita ayuda con las ansias y autoestima, ya que desaparece por la adicción.

Existe salida, siempre

Para superar esta adicción, es imprescindible contar con un seguimiento médico personalizado. En CC Adicciones te ofrecemos una primera visita gratuita para valorar la adicción y asesorarte sobre el tratamiento a seguir.