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    La elevada presencia de casas de apuestas en Madrid promueve la ludopatía

    ¿La elevada presencia de casas de apuestas en Madrid promueve la ludopatía?

    Aunque no es uno de los trastornos mentales más visibilizados, la ludopatía es una patología que preocupa mucho a profesionales de la salud de todo el país. Según datos del 2020, se estima que hay unos 1.476.385 jugadores activos en España, un 83,25% del cual son hombres.

    Además, nuestro país es el estado con la tasa más alta en Europa de ludópatas entre 14 y 21 años. El dato preocupa a muchos ciudadanos que opinan que no hay suficientes medidas para combatir esta realidad.

    Crece la preocupación en la capital

    Noticias recientes explican que en la Comunidad de Madrid se ha permitido abrir una casa de apuestas a menos de 500 metros de ocho centros educativos y a 300 metros de un centro de tratamiento de adicciones. Aunque muchos vecinos se han quejado, la apertura de este local de ocio no se ha visto afectada y se suma a los más de 300 locales de apuestas que ya acumula la capital.

    Los tres distritos que acumulan más casas de apuestas son Carabanchel, Centro y Puente de Vallecas, con 73, 72 y 63 locales respectivamente en cada zona. Este último distrito, es el que ha experimentado un crecimiento más grande con un aumento del 73% teniendo en cuenta las aperturas de centros recreativos entre 2014 y 2017. Otro dato que no parece pasar desapercibido por los ciudadanos es que los tres distritos destacados, tienen las rentas más bajas de la ciudad.

    Otra medida envuelta en polémica, ha sido la propuesta de permitir pagar con tarjeta o con el móvil en estos locales. Aunque la justificación sigue la supuesta línea de promover la economía y adaptarse a los nuevos tiempos, tampoco ha sido bien recibida por muchos ciudadanos ya que el pago con tarjeta dificulta el control sobre el dinero y es más fácil perder la noción de los gastos en máquinas y apuestas.

    Cómo se desarrolla la ludopatía

    Como en la mayoría de patologías, las causas que condicionan la aparición de esta adicción pueden ser múltiples ya que influyen diversos factores. El entorno de la persona, su personalidad, sus referentes o su genética, a demás de factores ambientales o sociológicos, afectan al desarrollo de la ludopatía.

    La adicción al juego está muy conectada con la estimulación constante, la excitación y la adrenalina. Por ello, otra variable importante es la del acceso al juego a edades tempranas. Si desde pequeños o muy jóvenes, se motiva la participación en este tipo de juegos, la necesidad de apostar cada vez más aumenta, y es muy posible que llegue a límites nocivos al alcanzar la edad adulta.

    Los rasgos que suelen condicionar la adicción al juego son:

    • Que dentro de la familia exista una cultura del juego o la apuesta normalizada.
    • Consumo de alcohol o sustancias psicotrópicas
    • Dificultades económicas o personales
    • Consumo de publicidad constante y agresiva que incita al juego.
    • Competitividad y atracción por la adrenalina
    • Carencias en formación
    • Un entorno de amigos o conocidos que juega de forma habitual como entretenimiento.

    Es habitual que el usuario de juegos de azar, apuestas o tragaperras presente alguno de esos condicionantes, pero esto no siempre indica que existe un problema. Aunque el riesgo de engancharse es elevado por diversos motivos, también se puede mantener una relación sana con las apuestas, aunque habitualmente no positiva en términos económicos o de aficiones.

    Indicadores de un problema de adicción

    Para saber si existe una dependencia del juego, lo mejor es fijarse en detalles comportamentales. Las reacciones al ganar o perder, la frecuencia con la que se juega, el estado de ánimo del jugador, sus motivaciones para participar o su relación con el entorno, suelen ser reveladoras.

    Habitualmente, las personas diagnosticadas con ludopatía muestran actitudes agresivas e impulsivas al jugar, apostando cada vez más dinero. Eso provoca que necesiten recuperar las pérdidas y que mientan acerca de cuanto han invertido o perdido, para evitar sentimientos de frustración o vergüenza.

    Al verse obligados a parar de jugar sufren una elevada irritación y tienen muy presente el juego hasta que logran volver a participar en una partida o apuesta. El juego absorbe a los ludópatas y es habitual que no se muestren tan relajados como otros jugadores que participan por entretenimiento.

    Otros indicadores más evidentes, son el aislamiento al priorizar el tiempo de juego a otras actividades sociales y actitudes como pedir dinero o préstamos. Este punto es ciertamente peligroso porque la solicitud de dinero puede ser con la premisa de recuperar el importe perdido en apuestas -situación ante la que el entorno puede ceder por lástima-, pero a menudo se usa el dinero recibido para seguir apostando con la falsa idea de poder ganar una cantidad que permita saldar las deudas. Efectivamente, esto suele promover una situación económica aún peor de la que cada vez es más difícil salir.

    El ludópata, como cualquier otro adicto, acude a su adicción sea cual sea su estado de ánimo. Si se siente cabizbajo o vacío, juega para sentirse mejor, y cuando está contento por algún motivo, también lo celebra jugando.

    Si a lo largo de un año, como mínimo, se cumplen más de tres de las actitudes mencionadas, es posible que sea ludopatía.

    Etapas de la adicción

    Aunque la adicción al juego existe desde hace siglos y, como hemos comentado anteriormente, los antecedentes pueden ser diversos, actualmente muchos casos de ludopatía aparecen motivados por una relación tóxica con los videojuegos en móviles o consolas.

    Si bien la mayoría de juegos no proporcionan ganancias económicas, pasar niveles y recibir recompensas genera esa sensación gratificante que puede resultar adictiva. Algunos juegos dan premios simplemente por pasar tiempo en la aplicación y son estímulos así los que motivan el hábito tóxico de engancharse al juego.

    En los últimos años, el tiempo durante el que se genera la adicción se ha reducido de forma alarmante. Anteriormente solían pasar de 5 a 6 años desde el inicio del juego hasta el desarrollo de la adicción pero, actualmente, es cuestión de meses. El proceso hasta que se empieza el tratamiento suele pasar por 3 etapas:

    • Fase de ganancia. Se empieza como un jugador social con total control sobre el hábito de jugar y se suele ganar. Se tiene consciencia del equilibrio entre ganancias y pérdidas y se participa de manera esporádica.
    • Fase de pérdida. El usuario se acerca a un límite arriesgado al empezar a jugar como vía de escape. La frecuencia con la que se juega aumenta haciendo que el jugador descuide sus obligaciones. Al jugar más, se empieza a perder dinero y la motivación para seguir jugando empieza a ser recuperar las pérdidas.
    • Fase de desesperación. Se pierde el control y las pérdidas, de dinero y de relaciones sociales y vínculos emocionales con su entorno, empieza a ser evidente. El jugador puede o no sentir preocupación en algunos momentos, pero sigue acudiendo al juego, aunque las pérdidas de dinero superan las ganancias. Es también en este momento cuando aparecen los síntomas mencionados en la sección anterior.

    Tras estas tres etapas, en algún momento se da el momento de aceptación de la adicción. Que se reconozca el problema, suele depender del entorno del adicto y de su conexión con la realidad. Para el afectado, uno de los momentos más reveladores, es cuando intenta no jugar durante unos días. Durante este periodo, se da cuenta de que su mente no piensa en otra cosa y siente una necesidad viva de volver. Es aquí cuando pueden intensificarse los sentimientos de culpa y vergüenza, sobre todo en un entorno que se muestra cercano y preocupado.

    La fase de aceptación no necesariamente incluye pedir ayuda, pero es clave para el proceso. Hasta que el adicto no es consciente de su problema, no se puede empezar el tratamiento. A menudo es un paso difícil de dar, sobre todo porque no es lo mismo ser consciente de la adicción que verbalizarla. Aún así, los beneficios que el tratamiento puede aportarle al afectado, suelen ser el detonante para dar el paso y pedir ayuda.

    Tratar la ludopatía es posible

    Cuando el adicto pide ayuda, es necesario acudir a un especialista para poder empezar un tratamiento supervisado hacia la recuperación. No hacerlo puede generar situaciones violentas, pues sin ayuda profesional se carece de las herramientas para superar la ludopatía.

    El centro de desintoxicación de CC Adicciones Madrid, se sitúa en la calle Bravo Murillo, 377. Somos una clínica terapéutica, de desintoxicación y rehabilitación que dispone de todas las comodidades, terapias, actividades e instalaciones necesarias para realizar el tratamiento.

    En una primera visita sin compromiso, nuestros terapeutas especializados en ludopatía valoran la situación e indican el tipo de tratamiento que debe seguirse. Los tratamientos que se llevan a cabo en CC Adicciones Madrid, son libres de sustancias tóxicas y están enfocados en que el adicto pueda retomar el control de su vida.

    Ante un problema o sospecha de ludopatía, consúltanos de la forma que te resulte más cómoda y te responderemos sin compromiso y de forma anónima. Llámanos a cualquier hora del día al 610 783 220 o rellena nuestro formulario para que nos pongamos en contacto contigo.

    Recuerda que hay salida, siempre.