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    Por qué he desarrollado una adicción y los demás no

    ¿Por qué he desarrollado una adicción y los demás no?

    Aunque a veces no ocurre así, es habitual que el consumo de estupefacientes y las conductas adictivas empiecen en un entorno social. Por recomendación, por incitación o como el inicio de un entretenimiento entre amigos, suele haber una o varias personas que podemos relacionar con la adicción.

    Es común, tanto en las adicciones con sustancia como en las adicciones comportamentales, que haya alguien que acompañe la primera experiencia de la persona que acaba desarrollando la enfermedad. Puede que esta persona ya sea adicta pero no es lo más habitual, ya que, siendo así, el principiante detectaría el peligro y no empezaría a probar.

    Lo curioso es que, en un grupo de dos o más personas, es posible que no todas desarrollen adicción a la sustancia o actividad conflictiva, pues hay muchos factores psicológicos y biológicos que intervienen en la aparición de la adicción. A continuación, indagamos en este tema para comprender mejor la adicción y su vertiente social.

    Entender la biología de la adicción para superar el estigma

    “Tengo una adicción y mis amigos que también consumen, no”, “¿Por qué yo he desarrollado una adicción y alguien que hace lo mismo que yo, no es dependiente?”

    Encontrarse en esta situación puede ser desconcertante y generar sentimientos de desesperación y soledad que potencian la prevalencia de la adicción. De todas formas, compararse con los demás nunca es bueno si no es para dejar que sus hazañas nos motiven a ser mejores o a ponernos objetivos positivos. En primer lugar, es importante deshacerse de los prejuicios del estigma que envuelve a las adicciones, y descartar cualquier pensamiento o falsa creencia que las relacione con debilidad. Todavía hay muchas personas desinformadas que creen que la adicción es una elección o un problema moral que se puede dejar si de verdad se desea.

    Cuando el cerebro empieza a fallar

    Las adicciones modifican el cerebro llegando a destruir regiones cerebrales importantes e impidiendo que este funcione con normalidad, motivo por el que los adictos no pueden hacer procesos mentales favorables y mucho menos mantener el objetivo de dejar la adicción.

    Cuanto más alcohol o drogas se consuman, mayor será la afectación en el cerebro. Y ocurre de igual forma con actividades como el consumo exagerado de las TIC o el abuso de los juegos de azar, entre otras.

    El cerebro afectado por la adicción no recompensa los comportamientos saludables, como sí lo hace un cerebro común con una corteza prefrontal funcional. Esa es la zona relacionada con la toma de decisiones y la que deja de reconocer el daño provocado por la adicción, no reaccionando negativamente para alertar del peligro. Los circuitos cerebrales que transmiten sensaciones positivas como consecuencia a actos saludables, dejan de funcionar correctamente y dan señales erróneas, empezando a funcionar de una forma contraproducente y dañina para la persona afectada.

    La adicción sobrecarga los circuitos emocionales que activan la sensación de peligro y conduce a sensaciones de estrés y ansiedad ante un cese del consumo o de la práctica de la actividad adictiva, momento en el que recurrir a ambas se justifica por el paciente para evitar sentirse mal. Ahí reside también un cambio significativo, pues donde antes existía una relación de placer al practicar la adicción, se transforma en una de las únicas formas que al adicto se le ocurren para dejar de sentir dolor.

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      Factores distintivos entre las personas que pueden marcar la diferencia

      Una vez comprendido que el complejo proceso por el que surge la adicción, y la posterior dificultad que encontramos al intentar dejarla, reside en los procesos químicos y biológicos que tienen lugar en nuestro cerebro de forma involuntaria, pasamos a conocer los demás factores personales que intervienen en el desarrollo y los efectos de la adicción.

      Aunque la comunidad científica todavía no ofrece explicaciones ante que, en personas con contextos similares, unas se vuelvan adictas y otras no, y no hay ningún gen concreto que haga a que un paciente sea más vulnerable que otro, existen algunos puntos a tener en cuenta:

      • Cuanto menos desarrollado está el cerebro más vulnerable es a las adicciones. Por ese motivo, los adolescentes que consumen estupefacientes o practican actividades adictivas son más propensos a desarrollar adicción.
      • La edad también afecta al tener en cuenta el momento en el que se inicia la actividad adictiva. Cuanto más pronto sea en el transcurso de la vida, más fácil es que el entretenimiento se convierta en hábito y derive en adicción.
      • Haber experimentado alguna experiencia traumática como el suicidio de alguien cercano, ser víctima de maltratos o haber sufrido abuso infantil, entre otros, también puede ser un agravante que aumente las posibilidades de dependencia.
      • Las adicciones suelen ser hereditarias pero los genes que intervienen pueden no afectar a todos los miembros de una família por igual, de forma que puede que solo algunos sean propensos a la adicción.
      • Haber crecido o encontrarse conviviendo con un entorno donde las sustancias o las actividades adictivas estén presentes también puede inducir a la dependencia.
      • El estrés, la depresión o la ansiedad, entre otras, también pueden ser detonantes del mal funcionamiento del cerebro que genera la relación de adicción.

      Dar el primer paso para alejarse ¡puede ser beneficioso para los demás!

      Identificar la adicción y decidirse a pedir ayuda siempre es uno de los pasos más complicados incluso cuando se lleva la adicción en solitario. Cuando se comparte con determinadas personas, tomar esta decisión puede parecer incluso más difícil porque supone alejarse de un grupo que ha resultado muy cercano, pero puede ser clave para que otro de los miembros se decida a empezar su propio proceso de recuperación motivado por tu iniciativa.

      Es posible que en un principio tus sentimientos al tener que dejar de lado este grupo social sean negativos: tristeza al perseguir un objetivo que a corto plazo duele pero que garantiza un mejor porvenir, soledad, miedo a la reacción de los demás… Pero es necesario que se rompa este vínculo para acceder a la posibilidad de recuperarte sin recaídas.

      Para dar este paso de abandonar el grupo de la forma menos violenta para ti, puedes contar con las pautas y estrategia de un profesional. En CCAdicciones Madrid hemos ayudado en muchas situaciones similares y te guiaremos en tu proceso personal para lograr tu propósito de la forma más conveniente.

      Cuenta con nosotros para abandonar la adicción y recomenzar

      En CC Adicciones Madrid ponemos a tu disposición un equipo multidisciplinar compuesto por educadores, terapeutas, psiquiatras, enfermeras y monitores con amplia experiencia y trayectoria en tratamientos de desintoxicación.

      Contamos con unas instalaciones pensadas para ofrecerte todo lo que necesitas en el proceso de desintoxicación de adicciones o de patologías causadas por el consumo de sustancias nocivas y nuestro principal objetivo es que logres salir de la adicción y recuperes el control de tu vida sin la necesidad de acudir nunca más a tu adicción.

      Existe salida, siempre, y si estás decidido a recuperarte, en CC Adicciones Madrid te atenderemos en cuanto te pongas en contacto con nosotros ofreciéndote un centro de desintoxicación en la capital que ofrece todas las garantías y la calidad CC Adicciones.

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